El mail del último viernes
Viajar a España en estas fechas es una pausa necesaria. Vuelvo a Sevilla por las fiestas de fin de año para ver a la familia, descansar y sentarme en sobremesas largas donde nadie habla de trabajo. Y, aun así, todo termina influyendo en él. Moverme entre CDMX y Sevilla me recuerda que crear también es desplazarse, aceptar la fricción entre lugares. Este viaje fue menos productivo, pero mucho más necesario.
A veces el arte también consiste en sentarse entre el público. Este mes fui al concierto de Leiva en CDMX no como artista, sino como espectador. Desde la oscuridad entendí algo sencillo y difícil a la vez: la técnica importa, pero la honestidad es lo que realmente sostiene una obra. Salí con la sensación de que, en cualquier disciplina, lo más valioso sigue siendo construir una voz propia y sostenerla sin disfraz.