Jazz Night en el estudio

Foto por Andrea Marquina

Foto: Andrea Marquina

 

Una noche el estudio dejó de ser estudio.

Las esculturas se quedaron quietas, pero todo lo demás empezó a moverse.

En Más Cara Que Espalda, en Roma Norte, Ciudad de México, organizamos un concierto de jazz íntimo. Sin escenario. Sin tarima. Sin distancia. Músicos y público compartiendo el mismo espacio, rodeados de relieves, madera, piezas escultóricas y paredes que normalmente escuchan más silencio que acordes.

Me interesa profundamente cómo la música transforma un espacio artístico. Durante unas horas, lo que habitualmente funciona como estudio de artista y showroom de obra contemporánea se convirtió en otra cosa: más nocturno, más impredecible, más vivo. La luz parecía distinta. Las sombras también. El ritmo modificó la percepción del lugar.

La gente miraba distinto. Hablaba distinto. Incluso caminaba distinto.

En una ciudad como CDMX, donde la oferta cultural es enorme y constante, me interesa generar encuentros más íntimos. Espacios donde el arte contemporáneo no solo se observa, sino que se habita. Donde la distancia entre creador, obra y espectador desaparece. Este tipo de conciertos de jazz en espacios alternativos permiten algo que rara vez sucede en un venue tradicional: cercanía real, respiración compartida, una experiencia que no está mediada por una tarima ni por un protocolo.

Más Cara Que Espalda no es solo un estudio de escultura contemporánea en Roma Norte. Es también un espacio cultural vivo. Un lugar donde el diseño, el arte y la música pueden convivir. Donde una exposición puede transformarse en concierto, una presentación en conversación, una cena en experiencia sensorial.

No se trata únicamente de mostrar obra. Se trata de activar el espacio. De hacerlo respirar.

Cuando un estudio se activa, la arquitectura responde. Los materiales absorben sonido. Las piezas, aunque inmóviles, adquieren una nueva lectura. El arte cambia cuando se rodea de música. El espacio cambia cuando se llena de personas que lo recorren con otra energía.

Durante esas horas, el estudio dejó de ser únicamente un taller de producción artística en Ciudad de México. Fue un punto de encuentro creativo. Un espacio alternativo en Roma Norte para conciertos íntimos. Un lugar donde la cultura no se presenta, sino que sucede.

Eso es lo que buscamos: que Más Cara Que Espalda sea un estudio de arte contemporáneo, sí, pero también un lugar donde pasen cosas. Donde el espacio no sea un contenedor neutro, sino un organismo que se transforma.

Seguiremos organizando encuentros así: conciertos acústicos, activaciones culturales, exposiciones temporales y experiencias creativas en CDMX. Porque a veces el estudio deja de ser estudio.

Y ahí es cuando empieza a pasar algo distinto.